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(GDA). El australiano Julian Assange es paradigmático. Pero, sobre todo, temido. Y odiado por revelar información confidencial, muy incómoda, de gobiernos y corporaciones de todo el planeta. Considerado un anarquista del periodismo, Assange (39) es un hombre de pocos amigos y muchos enemigos, algunos muy poderosos: la lista la encabeza el Pentágono, seguido por grandes bancos, multinacionales, sectas, gobiernos. Desde hace más de un mes esas filtraciones aterrizaron en Latinoamérica y empezaron a ser publicadas por medios referenciales en varios países.

“El Comercio” de Quito le envió un cuestionario de preguntas a Assange, quien accedió a contestarlo semanas después, vía correo electrónico, siguiendo los acostumbrados códigos secretos de su organización, en los que se mueve como un pez en el agua.

A pesar de que el Gobierno Ecuatoriano inicialmente dio crédito a los cables filtrados por Wikileaks, e incluso anunció que lo invitaría a usted a venir al país, luego, cuando esos documentos empezaron a afectar su imagen, funcionarios de la cancillería les restaron credibilidad, señalando, incluso, que eran una payasada.

¿Cuán confiables son los cables enviados desde Quito al Departamento de Estado norteamericano?

Los cables son informes enviados por cada embajada de EE.UU. alrededor del mundo a la Secretaría de Estado, y de esa oficina a las otras embajadas y agencias. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que la información contenida en estos documentos es lo que la embajadora escribió. Están escritos desde un punto de vista de Estados Unidos. No obstante, ellos dicen verdaderamente lo que la embajada envió secretamente a Washington.

Funcionarios del régimen también han sostenido que la publicación de los cables tiene un fin político, que es parte de una campaña mediática en su contra.

¿Hay alguna intención por parte de Wikileaks de desestabilizar al Gobierno Ecuatoriano, al haber llegado a un acuerdo con “El Comercio”, que recibió un paquete de cables?

No es nuestro afán desestabilizar a ningún gobierno per se. Más bien, nosotros trabajamos por el derecho del público a la información sobre y acerca de sus gobiernos. En algunas instancias, esto ha tenido un efecto desestabilizador legítimo, pero es el resultado positivo de nuestro propósito más amplio. Si la verdad que nosotros revelamos moviliza a la gente a reaccionar contra gobiernos ilegítimos, entonces esa es su elección. La forma en que los habitantes escogen reaccionar a lo que descubren sobre sus gobiernos depende de ellos, eso no le compete a nuestra organización.

¿Cuál es el propósito central de Wikileaks, al filtrar información secreta sobre la lectura de diplomáticos estadounidenses y sus relaciones con diferentes países?

El objetivo de Wilileaks es promover la justicia, al exponer a gobiernos y corporaciones poderosas. Hay demasiado trabajo realizado por estas entidades para esconder información, que debería ser conocida por el público.

¿Es una lucha contra el secretismo corporativo, no solo estatal?

Nosotros trabajamos para pelear contra esta censura al revelar información que estas organizaciones esconden. Frecuentemente esta información son secretos oficiales vinculados con el poder global y su relación con los distintos países, pero son también muchas otras cosas como el Climagate.

Fuente: http://elcomercio.pe/mundo/750831/noticia-julian-assange-no-nuestro-afan-desestabilizar-gobiernos

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